Su máximo exponente fue el pianista y director Pete Rodriguez. Su auge se presentó entre 1966 y 1969, cuando fue desplazado por otros ritmos más efímeros, como el Jala-Jala y el Shing-a-Ling, que crearon Ricardo Ray y Johnny “El Bravo” Lopez. También tuvieron que ver con su desaparición el Rakachá, de Mario Allison, y el Pata-Pata, de Miryam Makeba.
El Boogaloo es el tercer ritmo creado por los latinos en EEUU antes de que la Salsa hiciera su aparición definitiva en la escena musical.
Al igual que la pachanga, el Boogaloo tuvo una vida breve, se desarrolló entre el 1965 y 1969, pero, más importante que su duración es su significado social y musical, tanto para la comunidad latina como para la anglosajona.
Las nuevas generaciones de latinos necesitaban un sonido propio porque “...hay que dar la batalla a los Beatles y al Soul negro. Hay que hacer música que hable de los rascacielos y de calles sucias.....”
El Boogaloo se cantaba en inglés y en español, más o menos como la hicieron los africanos y mulatos, en la época colonial, al mezclar lenguas africanas con el español. El Boogaloo daba cuenta de las alegrías y miserias de El Barrio en las dos lenguas. De esta manera se enteraban hasta en la China de cómo estaba el bembé (la situación).
Esta libertad, sin embargo, fue condicional, pues cuando el Boogaloo entró en su apogeo y emigró al Caribe, los propios músicos se encargaron de devolverle la contundencia rítmica de la que careció al principio.
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