viernes, 5 de marzo de 2010

Llego La Timba y se Formo el Despelote


La Habana, década de los 70. De entre los callejones rumberos de la ciudad, repletos de cultura musical, escuchamos como salido del mismísimo infierno el estallido de un piano, el zumbido del bombo, el chasquido de la clave y el vibrar incandescente de un bajo que nos incitan a mover los pies y a echar pa’fuera lo que tenemos dentro… empieza a gestarse “La Timba”.

Este “nuevo” sonido musical constituyó el regreso de la juventud cubana de esa época a sus orígenes, a la calle, al solar como centro de inspiración musical. Pero ¿por qué este afán por regresar al barrio, a la calle? En un principio, la rumba se utilizó como arma de protesta de los problemas sociales pero, la apropiación de la rumba por parte del Estado tras el triunfo revolucionario, pudo ser el revulsivo para que los músicos cubanos evolucionasen hacia este género y pudiesen volver a esos barrios y a contar las verdades sociales y los problemas que habían en Cuba.

Los jóvenes se expresan pues, con este nuevo sonido con total libertad, rechazando la rumba para este menester. “Free hole Negros”, grupo cubano de pop rock del momento, lo deja claro en uno de sus estribillos “todos los negros finos/nos hemos reunido/y hemos decidido/no tocar más rumba”.

El estallido de un género

Es en la década de los 80 cuando la timba se consolida como género musical. ¡Nadie! Absolutamente nadie se ponen de acuerdo del “porqué” se le llama timba a este nuevo sonido, ni musicólogos, no sociólogos ni gente de a pie. Cada uno da una versión diferente y obviamente no seré yo el que de la versión correcta. Etimológicamente, la palabra timba nos conduce a esos callejones y solares de La Habana, donde el buen hacer de los músicos se rompía con el grito “¡la timba está buena!”, así que, como en otros géneros musicales, entendemos que timba hace alusión a la fiesta y a la rumba que se formaba en esos solares habaneros.

La riqueza musical:
“La Timba”, también conocida como “Hipersalsa” tiene su origen en el son montuno fusionado con jazz y funk principalmente, sin dejar a un lado evidentes influencias de la rumba, y se caracteriza por las descargas explosivas de piano, metales y percusión acompañadas de un incesante bajo.

La formación “Irakere” es el precedente para que la Timba se forme como tal, gracias a sus elaborados trabajos de fusión de la música afrocubana con otros ritmos como el jazz, el funk o el rock. De esta banda nos llega el flautista y compositor José Luis Cortés “El Tosco”, al que se conoce como el creador de este nuevo sonido musical bailable, cuando mediada la década de los 80, con el grupo NG la Banda empezó a difundir este estilo con el álbum editado en 1988 “No se puede tapar el Sol”, título evidentemente metafórico y directo hacia el régimen.

José Luís Cortés formó esta banda después de pasar por dos de las más célebres agrupaciones cubanas de los últimos tiempos, “Irakere” y “Los Van Van”. “El Tosco” reunió para esta banda músicos de primer nivel como Rolando Pérez ó Feliciano Arango, además de un exquisito trabajo de percusión y de vientos que acabó conociéndose como “Los metales del terror”.

Los principales artistas timberos del momento son amén de NG La Banda, Los Van Van, la Charanga Habanera, Manolín el médico de la salsa, Paulito FG, Isaac Delgado y su grupo, Klimax, Maraca, Bamboleo y Manolito Simonet y su trabuco. En sus coreografías, estos grupos, dejan patente la fuerza de este ritmo.

El Baile:
El baile, igual que el casino, se interpreta en clave de 2+3, por eso definimos “la Timba” no como un nuevo ritmo, sino como un nuevo sonido musical. La principal diferencia a la hora de bailar timba, aún siendo un baile cadencioso y sensual, es la energía de los movimientos que realiza el bailador, centrándose en un acentuado y eléctrico movimiento de las caderas (del que son especialistas las bailarinas cubanas) y en movimientos espasmódicos del cuerpo. Así que es un baile con un gran desgaste físico por los movimientos tan enérgicos. Esta manera de bailar viene impuesta por la velocidad de los instrumentos, y como dijo Yamira en nuestro anterior numero, la timba es meneito y despelote.

La timba no muere:
La timba tiene una patente musical, una denominación de origen que permite distinguirla de la salsa puertorriqueña, colombiana o neoyorkina. Comenzó a conocerse en Barcelona gracias a Angelito “El Cubano” que a mediados de los 80 no sólo pinchaba timba en su “Sabor Cubano”, sino que trajo directamente de Cuba a sus máximos exponentes cuando aquí nadie sabía quiénes eran. Por eso se dice que Angelito fue el gran promotor de lo cubano en la ciudad y eso nadie se lo puede quitar.

La fiebre timbera se adueñó de todos los locales de Barcelona y no paraban de sonar en las pistas, pero esta ciudad en tema musical tiene un defecto: para muchos locales es como si la timba hubiera pasado de moda porque casi no se oye. Pedirle a un Dj que pinche Van Van, NG ó Charanga es casi como un insulto, cuando hay muchos grupos timberos cubanos gestados en Europa como El Zorro y Miguel Enrique, entre tantos, que están haciendo música sabrosa, de calidad, desbordante de ritmo y alegría.

En mi humilde opinión, los locales deberían pinchar la salsa colombiana, la salsa clásica, la salsa africana, el sonido impactante de Nueva York y la rica timba cubana. La timba no es una moda. La timba cubana llegó para quedarse


Joe Cuba !ese piiiito!

Por: Enrique Romero "El Molestoso"

LEAD Technologies Inc. V1.01Joe Cuba, cuyo nombre real era Gilberto Calderón, nació en Nueva York el 22 de abril de 1931. Hijo de emigrantes puertorriqueños y habitante-militante de El Barrio, Joe Cuba forjó una de las páginas históricas de la música latina en Nueva York. En los años cuarenta tocó con el pianista Noro Morales, con Marcelino Guerra y con el conjunto Alfarona X hasta que formo su famoso sexteto en 1954.
Diez años antes de que el sonido salsero empezara a concretarse, Joe Cuba ya insinuaba en su trabajo el norte y el golpe que se avecinaba. Con un formato austero de sólo seis miembros, Joe Cuba logró una sonoridad completa, excitante y brava para cantar-reivindicar la vida del barrio. La principal novedad de este sexteto fue la introducción del vibráfono a las ordenes de Tommy Berrios, los otros cinco elementos fueron: Nick Jimenez al piano; Jimmy Sabater al timbal; Jules "slim" Cordero al bajo; Joe Cuba a la conga; y Cheo Feliciano cantando y soneando.

Los temas de éste sexteto sorprendían por la eficacia del formato; la rabia, el amor y la guapería estaban presentes en cada corte de forma coherente; en los arreglos, en la forma de tocar los instrumentos, en las letras y, en conjunto, por un ritmo contagioso y excitante para el baile y el vacilón.
Los músicos de Joe Cuba Sextet demostraban que, en música, lo que cuenta es tener algo vívido que decir y no la cantidad de instrumentos o la formación y virtuosidad de los músicos. En sus primeras grabaciones eran evidentes las carencias técnicas y/o virtuosas de los instrumentistas, pero esta evidencia quedaba en un segundo plano ante la fuerza, la honradez, la alegría y la rabia del combo a la hora de atacar cada tema. Esta misma "carencia" la tuvieron muchos músicos y orquestas del movimiento salsero, pero el sonido "pobre" o "barato" era, de suyo, legitimo en una expresión nacida en el barrio. En este sexteto se inició Cheo Feliciano como cantante sonero, cantó para Joe Cuba durante diez años y más tarde conquistó la gloria con las Estrellas Fania y con su propia orquesta.

A principios de los años sesenta, Joe Cuba enfiló el ritmo de la pachanga con gran fuerza y acierto, llegando a ser uno de los grupos más solicitados por los bailadores. A mediados de la década asumió, como otros, la moda del boogaloo y llegó a vender, al igual que Ray Barretto y Tito Rodríguez, más de un millón de copias de sus discos. Con sus temas "Bang, Bang" y "El pito" hizo tambalear el soul y otros ritmos anglosajones que se disputaban el mercado latino y afroamericano. En esos años, la comunidad latina empezaba a tener una presencia muy incomoda para el Tio Sam y, de repente, el barrio apareció infestado de heroína con todas sus nefastas consecuencias; la comunidad perdió fuerza, los músicos cayeron en el vicio y el imperio ganó tranquilidad.

El boogaloo quedó eclipsado por el nuevo sonido de la salsa. Joe Cuba trató de adaptarse a la nueva expresión, pero no logró destacar. Hizo experimentos con el latin-funky en el que grabó alguna pieza curiosa y nada más. Sin embargo, su música grabada y gozada hasta finales de los años sesenta está ahí, como un testimonio sonoro que permite entender la génesis de la salsa y las urgencias y alegrías del Caribe de ayer y, cómo no, el de hoy. Gracias, Joe!!!





miércoles, 17 de febrero de 2010


Oír y Escuchar la Salsa

por Enrique Romero

Uno de los peores anatemas que le han caído encima a la salsa sostiene que esta música es sólo para bailar y que las líricas del género son secundarias o insubstanciales. Dicen que no hay peor sordo que el que no quiere escuchar, pero éste es un caso perdido para la rumba y, me temo, que para las excelencias de la vida en general. Por tanto, no lo tendremos en cuenta en esta entrega. ¡Y dice!

Ateniéndonos a la aclaración del lingüista Roland Bartes, oír es un fenómeno fisiológico, mientras que escuchar es una acción psicológica. Podemos decir que la función fisiológica es involuntaria, desatenta e inevitable. Nadie puede cerrar los oídos como quien cierra los ojos para no ver o la nariz para no oler. Sería maravilloso poder abrir y cerrar los oídos a voluntad, sobre todo cuando suenan ciertas monguerías en una salsoteca, pero la evolución del homo rumberus todavía no ha llegado a tanto
Por su parte, la fase psicológica de la escucha podemos decir que es la fase conciente, voluntaria e interpretativa de lo que se oye. Escuchar requiere algo más que oír, y ahí son veinte pesos más, pues entra en juego tu sensibilidad, tu información, tu cultura, tus intereses, tus gustos, tus expectativas y, por supuesto, tus traumas, prejuicios y carencias. Tranquilos que está todo previsto, como previsto está que la salsa, como casi todas las músicas populares bailables con letra, tiene en su repertorio composiciones deleznables, pero esta es la excepción que confirma la regla, ya tu sabes.

¡Claro que la salsa es una música para bailar! Es uno de los géneros más ricos, excitantes y complejos en su aspecto danzario, pero en su sonoridad se ofrenda simultáneamente una lírica que roza lo poético, lo trágico y lo humorístico en todos sus temas. Y cuando el bailador, además de oír, escucha, es cuando se completa el goce salsero. Aquí es cuando podemos hablar de sabor y sentimiento, dos categorías inexorables de la salsa y quien no se involucra en ellas está perdiendo lo más importante del género o, mejor dicho, está perdiendo su tiempo.

Pero ¿Qué es lo que impide que muchos bailadores no escuchen la salsa? Parece que ello se debe, a la idea de que para bailarla basta con oír el ritmo y punto, pues las letras, según estos bailadores, son cursis o hablan en una jerga muy cerrada, muy para caribeños y, en consecuencia, resulta difícil generar una complicidad temática. Vamos por partes: En cuanto a las cursilerías (monguerías) estamos de acuerdo, no hay que oírlas ni escucharlas y, en la medida de lo posible, tampoco bailarlas, a menos que la mami de turno merezca el sacrilegio. En cuanto a la jerga, ahí son otros veinte pesos (y van cuarenta, Mamá Inés), pues dicha jerga es una de las facetas más seductoras del ser caribeño. De hecho, muchas personas llegan también a la salsa seducidos por la jerga, pero estos son una minoría y en esta nota estamos hablando de la mayoría, los que llegan a la salsa por el baile y por la sensualidad que supone. Es a estos a los que queremos invitar a escuchar la salsa, para que descubran la diferencia de bailar escuchando y, si son aplicados y sensibles, se sorprenderán de los secretos que encierra la poesía salsera.
Ahora bien, el problema de escuchar la salsa es que tiene efectos vitales irreversibles, transforma, en primer lugar, tu forma de bailar, y después tu forma de hablar, de amar, de viajar, de trabajar (sabemos de un funcionario del Gran Teatre del Liceu que está enganchado todo el día, en su jornada laboral, a un MP3 con cerca de 5.000 temas salseros, y los escucha ¡por una sola oreja!), y no se diga de la pasta que te tienes que gastar en discos. Por tanto, si no quieres que tu vida cotidiana se altere, no escuches la salsa, limítate a oírla para bailar y no te compliques la existencia. Para los que se la quieran complicar, vamos a reforzar lo dicho hasta aquí con un trocito de letra y, de paso, hacemos un concurso con premio. Dice:

El sol extraño, bajo otro cielo
Bajo otro cielo que no era el mío.
Yo sentí miedo, yo sentí miedo, yo sentí miedo.
La candela conspirando contra el fuego
Quiso acabar con mi vida
Con mi vida de rumbero.
Y no pudieron, ¡y no pudieron!

Candela tu no pudiste
Acabar con mi sabor.
Tus llamas nunca quemaron,
Sólo avivaron mi inspiración.

Todo el mundo está enterado
Que conmigo no hay quien pueda

Pasé por debajo del fuego
Y me le fugue a la candela (bis)

Coro:
Me le fugué a la candela
Conmigo no hay quien pueda.

En este tema, candela tiene variadas y ricas posibilidades interpretativas y el rumbero que la escucha se la puede aplicar a discreción; si se trata de un malandro, la candela puede representar a la ley, si de un adicto a las sustancias psicotrópicas, la candela puede ser una de esas sustancias, si de un mujeriego, la candela puede ser su mujer oficial, si de un hombre acosado por una jevita que no le conviene, la candela puede ser esa jevita, y así hasta donde tu quieras. A éstas, agréguese que la música del tema tiene tremenda guataca, así que si la escuchas y la bailas el subidón es total. ¡Vaya!.

extraído de 100x100salsa.com




EL CEREBRO DE LA FANIA


LOUIE RAMÍREZ

"El cerebro oculto de la Fania"

por Gary Ramírez

En mayo de 1993, la Sinfónica del cielo recibió a Louie Ramírez, uno de los grandes músicos y pieza fundamental en la historia de nuestra cosa latina. Su legado musical no tiene parangón en la historia de la Salsa: más de 10.000 arreglos, 20 elepés propios, más de 500 producciones discográficas e inventos de la Salsa romántica.

Louie Ramírez nació en Nueva York el 24 de febrero de 1941 y a los 7 años ya tocaba el piano clásico. De padres cubano-boricuas, su infancia y adolescencia se desarrolló en un barrio poblado de irlandeses donde la discriminación del latino era más acentuada. Su primera decepción le sobrevino a la edad de 16 años cuando, siendo ya un virtuoso del piano, no pudo obtener una beca por su ascendencia. Esta experiencia lo llevó a abandonar la música europea e instalase de lleno en sus raíces afrocaribeñas. Conoce a Noro Morales, a Chano Pozo, al joven Tito Puente, a René Hernández, los reyes del mambo.

Louie demostró sus habilidades como vibrafonista y timbalero profesional a los 18 años, gracias a su tío y gran pianista Jorge Estévez, conocido en el medio neoyorkino como Joe Loco, quien le transmitió los misterios del Mambo y del Jazz Latino, bases sólidas para poder crear en la década de los 60 sus poderosos arreglos. Louie siempre fue un apasionado del Jazz negro norteamericano y tuvo la suerte de ver a los grandes maestros el en Teatro Apollo de Harlem.

Su primer gran arreglo, que le abrió las puertas al mundo de la pachanga y los bailaderos neoyorkinos, fue su composición El Güiro de Macorina para la Charanga de Pacheco. A partir de este primer hit, al joven Luis Ramírez le llueven las ofertas para hacerle arreglos a los que serían los grandes maestros del movimiento salsoso. El inventario del maestro Louie Ramírez como arreglista supera los 10.000 arreglos. A nivel de producción con Fania y otras empresas discográficas pasa de las 500. Más de un centenar de participaciones como timbalero, líder de su banda, pianista, vibrafonista, instrumentista de oboe, arpa, sintetizadores y percusión menor, además de compositor y corista.

A pesar de tener la trascendencia e importancia de un Bobby Valentín o un Larry Harlow dentro de Las Estrellas de Fania, Louie Ramírez siempre sacrificó la fama, la posibilidad de viajar por el mundo, su puesto como vibrafonista estrella o timbalero, por permanecer todo el período del boom de Fania (1971-1981) encerrado en los estudios de grabación más de doce horas diarias, produciendo más de 18 álbumes por año. El cerebro oculto de la Fania tuvo la visión de la Salsa Progresiva, un descabellado experimento que se dio el lujo de producir, con el visto bueno del escéptico Jerry Massucci, donde se adelantó a todo lo que estaba pasando en términos de renovación y creatividad salsera de Nueva York. Asimismo, Louie fue el responsable de crear una moda que se le escapó de las manos y se convirtió en el engendro que posteriormente llamaríamos Porno-Salsa. Para 1980, hacer un arreglo salsero a una composición de un baladista era algo fuera de contexto. Louie se atrevió y, junto al vocalista Ray de la Paz, le abrió las puertas a todos esos jovencitos que hoy ni siquiera lo recuerdan.

Una de las virtudes de Louie Ramírez como arreglista y patrocinador de nuevos cantantes, fue la de acoplar cuidadosamente los tonos que le correspondían a cada voz, punto neurálgico que sólo un experto como él podía efectuar, además de renovarse con la introducción de instrumentos que para muchos eran imposibles de "meter" en el sonido popular bailable del Caribe Urbano.

La magnitud de la obra musical de Louie Ramírez es tal que, después de este siglo, apenas estaremos revalorando todo su repertorio, todas sus inimitables posibilidades creativas, toda su memoria discográfica, visión comercial, cultural y talento.

Los tres grandes arreglos que Louie personalmente consideraba sus obras maestras son: Canta , interpretada por Cheo Feliciano junto a Fania All Stars en 1976; Juan Pachanga , con Rubén Blades y Fania en 1977; y Paula C , con Rubén Blades y Amigos en 1978.

Réquiem por Louie Ramírez, por siempre en la memoria! Ponte aquel tema Los Bravos , de Fania, compuesto por Louie en 1979 y goza con su toque de vibráfono.

jueves, 11 de febrero de 2010

Dia Nacional de la Salsa XIII


saludos melomanos como ya se acerca el Día Nacional de la Salsa aquí les adjunto un video del Día Nacional num.13 cantando Gilberto Santarrosa con Tony Vega acompañados por la banda del Día Nacional dirigida por Louis Garcia el tema Lluvia popularizado con la banda de Mr. Afinque Willie Rosario.

jueves, 4 de febrero de 2010

Guarayson en RC tv show

El genero de la salsa esta de luto por la partida fisica de Giovanni Lugo cantante ,compositor, arreglista, y percusionista. una persona humilde a quien tuve el privilegio de conocerlo y entrevistarlo. aqui les dejo un video de Guarayson grabado para el programa Rumba Caliente tv show. para los que no sepan quien es Giovanni es el de la boina roja en el video.

P.D. Estos dias subire otras canciones que fueron grabadas ese dia.

lunes, 1 de febrero de 2010

El Jodedor de Patato

Carlos Patato Valdés, uno de los percusionistas cubanos más importantes de la rumba y el latin jazz, falleció el pasado 4 de diciembre en Cleveland (USA) a la edad de 81 años, sesenta y tres de ellos dedicado profesionalmente al tambor, es decir, a la esencia de nuestra cosa latina. Su historia, sus aportes, sus obras y su singular personalidad lo habían convertido en un genio viviente, reconocido y admirado por músicos, rumberos y melómanos de todo el mundo.

En su excitante e intensa vida percusionista, Patato tocó y grabó con los músicos y orquestas más ilustres tanto en su Cuba natal como en los Estados Unidos de América y Europa. El corpus fundamental de su trabajo como percusionista se encuentra en una veintena de discos pero en sus seis décadas de vida profesional, Patato y su golpe están presentes en un centenar largo de discos que empieza en Cuba con el Conjunto Kubavana (1944), Sonora Matancera y Conjunto Casino, y continúa en USA con Tito Puente, Mongo Santamaría, Dizzy Gillespie, Machito, Herbie Mann, Kenny Dorham, Cachao, Jorge Dalto, Quincy Jones, Arsenio Rodríguez, Mario Bauzá, Ismael Rivera, Justo Betancourt, Luís Perico Ortiz, Candido Camero, Paquito D’Rivera, Bebo Valdés, Alfredo Rodríguez, Totico, Louie Ramírez, Hilton Ruiz y Cal Tjader, entre los más significativos. Pero además de estas grabaciones, conciertos y festivales de renombre, la impronta de Patato como timbero de ley está en la memoria de las rumbas y toques caseros entre amigos, las descargas de solares en La Habana y en pequeños clubes latinos de Nueva York o París a las que nunca se negaba y de las que quedan memorables recuerdos imposibles de reflejar en la frialdad de una grabación.

Lo más característico de Patato era su jodedera, su sentido del humor, su permanente gracia vital que contagiaba y embriagaba a todos los que lo trataban. Y esto se notaba de forma espectacular en el escenario, tocando las congas bailando y haciendo movimientos rumberos que a más de un profano le podría parecer que estaba teniendo un ataque de epilepsia, sospecha que se evaporaba al ver al epiléptico subirse a las congas para bailar y tocar al mismo tiempo, verlo saltar de nuevo, coger sus inseparables llaves y ponerse a afinar las congas en medio de un tema sin perder el tiempo, dejar a un lado las llaves y tocar los parches con el dorso de la mano, hacer como que busca algo, coger las claves o la baqueta de la campana y seguir tocando como si de un timbal se tratara, quitarse su eterna gorra y golpear con ella los parches como si estuviera castigando a un niño travieso, y luego mirar a los perplejos músicos que lo acompañaban y cagarse de la risa coincidiendo con la entrada de una moña de vientos ¡p’alláááá!

Ingeniero del ritmo

Así era Patato, caballeros y, sin embargo, genial como músico. Fue el primero en introducir un set completo de congas (quinto, conga y tumbadora) en las orquestas y el inventor de la afinación del instrumento por medio de llaves. Hasta ese momento, los parches de las congas caribeñas se tensaban con calor, fuego y candela pal pellejo de chivo, señores. Pero llegó Patato y se inventó unos herrajes que, aplicados a un aro metálico, permitían tensar a discreción los parches y ¡eureka! A gozar se ha dicho. Menos trabajo pal tumbador y más posibilidades sonoras para el instrumento. Con esto logró Patato redujo el riesgo de incendio en los escenarios y una mayor eficacia a la hora de preparar los instrumentos para la actuación. Cuando Martín Cohen (¡ingeniero y judío él!), propietario de la casa de instrumentos Latin Percussion, descubrió el invento de Patato, lo persiguió por todo Nueva York hasta que le compró la patente y, desde entonces, todas las congas del mundo se afinan con el método de nuestro chiquito de Los Sitios. En el extenso catálogo de congas de la firma Latin Percussion, las congas “Patato Model” son las preferidas por centenares de percusionistas en todo el mundo y las han usado desde Carlos Santana hasta los Rolling Stones, pasando por vete a saber cuántos rockeritos más. No lo reconocen, pero les va la timba. En cualquier caso, Patato es reconocido como el pionero en el camino de la modernización de la conga, camino y evolución que va desde la rumba más raizal hasta el pop más descafeinado, pasando por las mejores expresiones del jazz y la música contemporánea. Nadie se escapa de la conga. Otra cosa es cómo y quién la toque, claro.

Buscando la melodía

Patato se inicio desde niño en la música. Su padre ya era un músico reconocido de son y le enseñó al niño a tocar el tres, la marímbula y otros instrumentos afroides de los años treinta, pero el chaval tenía sus propias ideas, él quería ser bailarín o boxeador, mientras que la música era simplemente parte de la vida cotidiana. Sin embargo, a los 15 años ya se había decantado por la percusión y a los 18 debutó profesionalmente. El boxeo lo aparcó, pues con su contextura física no hubiera hecho carrera ni en los pesos pluma, pero en cambio, mantuvo su vena bailable y, desde sus inicios como músico, se hizo famoso con la invención de varios bailes, entre ellos el del pingüino, el yo-yo, la toalla, el trompo, el tirabuzón y unos cuantos más que se hicieron famosos en la TV cubana y eran adoptados por la población infantil

Durante diez años, de 1944 a 1954, Patato se fajó con grupos, orquestas, descargas y bembés de La Habana. Ahí aprendió lo necesario para asaltar los cuarteles musicales de la Gran Manzana y allá que se fue. Formó parte de la artillería pesada de los músicos latinos de Nueva York y fue fichado por todas las bandas importantes del mambo y del jazz, desde Tito Puente hasta Dizzy Gillespi, pasando por Art Blackey, Max Roach o Cal Tjader hasta convertirse en pieza imprescindible de la vanguardia musical afro latina de los años sesenta y setenta.

Patato no era un velocista de la percusión, no iba por ahí descrestando al respetable con malabares de velocidad, eso que tanto le gusta al público profano, no, Patato, como ya hemos señalado era un jodedor y un hombre con gran sentido del ritmo y la melodía, un músico de matices, respetuoso de la clave, conocedor y experto en los golpes precisos y, ese conocimiento y talante eran los que le permitían jugar y hacer lo que le daba la gana con el tambor, con la autoridad no sólo del conocimiento sino también la autoridad telúrica, la que le permite a alguien decir ¡esto es mío! y te lo enseño para que lo goces.

Carlos Patato Valdés

Discografía Esencial

  • Conjunto Kubavana - Rumba En El Patio - Tumbao. 1994
  • Conjunto Casino - Rumba Quimbumba 1941-46 - Tumbao. 1993
  • Kenny Dorham - Afro-Cuban - Blue Note.1955
  • Art Blakey - Orgy In Rhythm - Volumenes 1 & 2 - Blue Note. 1957
  • Machito And His Afro-Cubans - Kenya: Afro-Cuban Jazz - Roulette-Capitol-Blue Note. 1957
  • Herbie Mann - Standing Ovation At Newport - Wounded Bird Records.1965
  • Carlos 'Patato' Valdes - Patato Y Totico - Verve. 1968
  • Carlos 'Patato' Valdes - Ready For Freddy - Latin Percusión. 1976
  • Patato & His Latin Percussion Friends - Authority - Latin Percusión.1976
  • Israel "Cachao" Lopez - Cachao Y Su Descarga - Salsoul. 1977
  • Luis "Perico" Ortiz - My Own Image - Latin Percusión.1978
  • Latin Percussion Jazz Ensemble - Just Like Magic - Latin Percusión. 1979
  • Tito Puente con Azuquita - Ce' Magnifique - Fania. 1981
  • Louie Ramirez - King Of Latin Vibes - Sugar. 1991
  • Carlos 'Patato' Valdes - Masterpiece - Messidor 1993
  • Hilton Ruiz - Heroes - Telarc. 1994
  • Alfredo Rodríguez - Sonido Solido - Universal-TTH-Pimienta. 1995
  • Bebo Valdes - Bebo Rides Again! - Universal-Pimienta. 1995
  • The Conga Kinas I - Giovanni Hidalgo, Candido, Patato Valdés - Chesky. 2000
  • The Conga Kings II - Giovanni Hidalgo, Candido, Patato Valdés - Chesky. 2001
  • Cuban Masters - Los Originales - Universal-Music Haus. 2001
  • Carlos 'Patato' Valdes - El Hombre - Mambo Maniacs. 2004